Con la llegada de la orden Franciscana a la Nueva España en mayo de 1524, encabezados por fray Martín de Valencia, se gestaron una serie de legados culturales, arquitectónicos y académicos interesantísimos, que aún en nuestros días persisten y son el antecedente de instituciones, hospitales, conventos o edificios históricos de México.
Cuentan los anales novohispanos que el 6 de enero de 1536, poco más de una década posterior a su arribo al Nuevo Continente, los Franciscanos, por órdenes del virrey Antonio de Mendoza y el obispo Juan de Zumárraga, se encargaron de un gran proyecto educacional: el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco.
Clases de gramática y escritura del latín, medicina tradicional prehispánica mezclada con la renacentista, doctrina cristiana, ética, música y cantos gregorianos, sumada la traducción de náhuatl y castellano, eran algunas de las lecciones que se impartían a los pipiltzin, es decir, descendientes de nobleza nahuatlaca.
Aún a pesar de que el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco era exclusivo de la élite de los pueblos prehispánicos, personas con oficios como los tlacuiloque -pintores- cuya tradición al español es “los que escriben pintando”, participaban en el registro documental de la tradición nahua.
El Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco fue la primera institución educativa de alto nivel en América. De su instrucción y en sus aulas trascendieron personajes como fray Bernardino de Sahagún que entre sus grandes obras está la Historia general de las cosas de Nueva España, también conocida como el Códice Florentino.
Destacados investigadores como Juan Badiano y Martín de la Cruz desarrollaron un compendio medicinal, herbolario y botánico titulado Libro sobre las hierbas medicinales de los pueblos de la Nueva España, prácticamente una guía de curación cuyo recetario trataba algunos padecimientos de salud.
No podemos dejar de mencionar al gobernador de Azcapotzalco y también de San Juan Tenochtitlan, Antonio Valeriano, que sus méritos van más allá de lo político: dominaba a la perfección el latín, el náhuatl y el castellano.
Valeriano fue el principal colaborador de fray Bernardino de Sahagún y su obra manga es el Nican Mopohua -Aquí se Cuenta-, que relata las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac.
Hoy en día el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco forma parte de la Plaza de las Tres Culturas en el corazón de la Ciudad de México y se ocupa como recinto del archivo histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores del gobierno de nuestro país.

